¿Qué clase de alimentos
comían los antiguos hebreos? El alimento ordinario de la mayoría de los
hebreos de los tiempos bíblicos era pan, aceitunas, aceite, suero de manteca y quesos de sus ganados, frutas y verduras de sus huertos y jardines, y carne
en raras ocasiones. Sólo muy pocas variedades podrían añadirse para tener una
lista completa de los alimentos que se usaban en aquellos días.
USO DE GRANOS CRUDOS Y TOSTADOS
El comer los granos crudos es una costumbre en
la tierra de Yisrael que data de los tiempos más antiguos. Los árabes en estos tiempos con frecuencia
arrancan las espigas de grano y las restriegan en sus manos, para comerlos. La
ley mosaica dice: "Y no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga
fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Elohim"
(Vayikra/Levítico 23:14; cf. Devarim/Deuteronomio 23:25; Melajim Bet /2 Reyes
4:42).
Los discípulos de Yahshua comían grano crudo en los
campos. "Y aconteció que pasando él por los sembrados en un sábado
segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían,
restregándolas con las manos" (Luka 6:1; cf. MattitYah 12:1; Mordejai/Marcos
2:23).
Por lo anterior puede verse que la costumbre de comer
grano crudo ha prevalecido por miles de años.
Otro alimento muy común en el Oriente actualmente y
que se usa desde los tiempos bíblicos es el grano tostado. Este se prepara con
los granos de trigo que no están completamente maduros. Se tuestan en una
bandeja o en un comal de hierro. Este grano se come con o sin pan. "Isaí
envió grano tostado a sus hijos cuando éstos estaban en el ejército, por mano
de David" (Shemuel Alef 17:17). Abigail incluyó algo de él en su
presente a David (Shemuel Alef 25:18). David también lo recibió de sus amigos
cuando andaba huyendo de Absalón (Shemuel Bet 17:28). Estas Escrituras muestran
que el grano tostado se ha usado por siglos.
PAN
Pan, el principal alimento. Se ha
estimado que en el Oriente, tres cuartas partes del pueblo se alimenta de pan o
de los productos manufacturados con harina de trigo o cebada. Es
incuestionablemente el principal alimento en el Oriente. En la Biblia se usa
con frecuencia la expresión tal como "comiendo pan" mientras que los
occidentales dicen: "tomando la comida". Cuando en la Biblia se dice:
"los egipcios no pueden comer pan con los hebreos" (Bereshit/Génesis
3: 31, 32), quiere decir que ellos no podrán tomar su comida juntamente con
ellos. (Véase también Bereshit/Génesis 37:25; Shemot/Éxodo 2:20; I Sam.
28:2225).
La santidad del pan. Los habitantes de la tierra de
Yisrael han sido enseñados a creer que el pan tiene un significado místico y
sagrado. En algunos lugares se tiene tanta reverencia hacia el pan que no son
capaces levantarse para saludar a un huésped, si están partiendo el pan,
juntos, sino que se espera hasta que han terminado para hacerlo. Tal es su
actitud hacia el pan.
Puede decirse que esta actitud del pueblo hacia el pan
es esencialmente religiosa. Todo acerca del pan, desde que se siembra la
semilla basta que se amasan las tortas es hecho en el nombre de Elohim. Los
orientales sienten la importancia de la petición en la Oración del Maestro: "Danos
hoy nuestro pan cotidiano" (MattitYah 6:11) - Es a los hombres que
realmente aprecian el valor del pan, a quienes primero les dijo Yahshua "Yo
soy el pan de vida" (Yohanan/Juan 6:35).
Como ésta es la actitud sagrada del pueblo en relación
al pan de vida, de allí que del Oriente viene la costumbre universal de partir
el pan y no de cortarlo. Una persona que ha vivido en la tierra de Yisrael dice
acerca de los nativos del país: "Ellos nunca usan el cuchillo para cortar
el pan, y piensan que es absolutamente malvado el cortar el pan, sino que
siempre deben partirlo con sus dedos". El cortar el pan, se piensa que es
como cortarse la vida uno mismo. La costumbre de partir el pan en vez de
cortarlo, se encuentra a través de las Escrituras. En Lamentaciones 4:4 leemos:
"Los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese".
He allí la expresión de "partir el pan" vino a ser el tomar de una
comida todo lo que ésta incluyere. Porque Mashiaj partió el pan cuando
instituyó la ordenanza de la Cena del Maestro, la expresión vino a referirse a
la ordenanza (MattitYah 26:26). "Y comiendo ellos, tomó Yahshua el pan
y lo bendijo, y lo partió y dio a sus discípulos". Así leemos en MaAseh
Shlichim/Hechos 20:7 "Y el primer día de la semana, juntos los
discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba".
Clases de Pan que se usaban. Dos clases de pan se
usaban en los días en que los eventos bíblicos tuvieron lugar: pan de trigo, y
pan de cebada. Ambos se usan aún en la tierra de Yisrael. Hay entre ellos la
siguiente distinción: el pan de cebada es usado por las clases pobres, siendo
que sí una familia podía adquirir pan de trigo se consideraba haber llegado a
un buen lugar en la escala social.
Tanto en los días del Antiguo Testamento, como en los
del Nuevo, había la misma distinción. Cuando el "pan de cebada que
rodaba hasta el campo de Madián" en el sueño del soldado madianita
(Jueces 7:13), era una indicación de que el enemigo despreciaba a Yisrael, como
la gente más favorecida que comiendo el pan de trigo despreciaba al que comía
pan de cebada, y así Elohim iba a usar a los despreciados israelitas del
ejército de Gedeón para vencer a los orgullosos madianitas. El joven que tenía
cinco panes de cebada y los dio a Yahshua, y vio que se multiplicaban para
alimentar a cinco mil gentes (Yohanan/Juan 6:9), debe haber pertenecido a la
clase más pobre, pero su contribución humilde hizo posible aquel milagro, y la
multitud quedó satisfecha con esa clase de pan.
Forma de los panes. En la Tierra Santa, donde
prevalecen las viejas costumbres, el pan se elabora en tres formas. Primero,
hay los panes pequeños que algunas veces se parecen a los biscuits de
Norteamérica. Esta es la clase de pan que el joven tenía y los dio a Yahshua.
Segundo, hay panes más grandes, casi tan pesados como los panes de Occidente,
pero redondos en vez de rectangulares. Los Diez panes que Isaí envió con David
al campo de Yisrael, eran probablemente de esta forma (Shemuel Alef 17:17).
Tercero, hay los panes delgados como papel. Estos son semejantes a los
hojaldres americanos, sólo que más grandes, redondos y muy delgado, el matzá. Algo más
delgado que la tortilla, pero empleada en forma semejante. Cuando le sirvieron
estos panes a un occidental, éste pensó que eran servilletas y principió a
usarlos como tales. Esta clase de pan se usa en lugar de los cubiertos que usan
los occidentales. Los orientales hacen con ese pan, cuchara - usándola para
sopear los alimentos y las salsas. Este pan es bastante flexible, y los hombres
lo doblan y lo ponen en su bolsa o morral, llevándolo con ellos, para comerlo
cuando lo necesitan.
Cocimiento del pan. El método más primitivo para cocer
el pan era el de poner los panes sobre piedras calientes. Un ejemplo escritural
de esto es la experiencia de Elías (Melajim Alef /1 Reyes 19:6) "He aquí'
asa cabecera una torta cocida sobre las ascuas".
Otro método sencillo de cocerlo, es cavar en la tierra
un hoyo de un metro y medio de profundidad, y de un metro de diámetro. Después
de calentar esta especie de horno, la masa se extiende hasta quedar del grueso
de un centímetro, entonces se golpea sobre las paredes del horno donde
instantáneamente se cuece.
Algunas veces se usa como horno un gran cántaro de
piedra. En el fondo de éste se hace un fuego entre algunos pedernales, los
cuales retienen el calor. La masa se pone sobre ellos y rápidamente se cuece.
Otras veces la masa se extiende hasta quedar muy delgada poniéndose en la parte
exterior del cántaro caliente donde se cuece. Piensan muchas personas que fue
este horno-cántaro que se menciona en Vayikra/Levítico 2:4, donde dos clases de
pan sin levadura tenían que cocerse. Los panes de harina fina se cocían dentro
del horno-cántaro, y obleas se cocían sobre el exterior de él.
Lo normal era que las mujeres preparasen cada día el pan necesario (“Nuestro pan de cada día dánosle hoy”). Pero en las ciudades había panaderos y panaderías, como los había en los palacios de los reyes.
Cada mañana las mujeres, de rodillas, molturaban el grano con una piedra manual sobre una piedra de moler colocada en una artesa; por lo demás, en tiempos del NT sabemos que había también piedras en forma de embudo movidas por animales de tiro. La harina se mezclaba con agua y un poco de sal formando una masa. Por lo general a esa masa de harina nueva se le añadía después una pizca de levadura.
La levadura o fermento era pasta vieja y ácida de la última cochura, que se había conservado en agua. Esa masa fermentada tiene que amasarse bien, pues sólo así le da al pan el esponjamiento adecuado y un fino sabor. La acción penetrativa de la masa fermentada la convierte en imagen de la acción que ejerce el mal ejemplo: “Guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos” (Mt 16:6); pero también lo es de la acción benéfica de la Torah y del reino de Dios (cf. Lc 13:21).
La forma de cocción del pan fue cambiando naturalmente en el curso de los dos mil años que comprende la Biblia; pero no tanto como cabría suponer. La forma más sencilla era colocar sobre la ceniza caliente la masa a la que previamente se le había dado forma, de cierta consistencia pero fina (“pan de ceniza”, “pastel de ceniza”). La cocción sobre una piedra, previamente calentada al fuego, es también sin duda una forma antiquísima; cuando la piedra estaba caliente, se retiraba el material de combustión y la piedra era una losa candente (esta forma de cocción la practican todavía hoy muchos nómadas, que calientan la piedra quemando estiércol de camello).
Por la misma época se conocía también la plancha de coser combada y hecha de barro, que parecía la espalda de una gran tortuga. Se colocaba sobre unas piedras y se calentaba por debajo; es el modelo de “hogar,” sin que los cambios posteriores hayan aportado nada esencial. Pero había también hornos que debieron ser similares a los que todavía hoy nos es dado ver en algunas aldeas orientales. Se asemejaban a un cono truncado con un agujero en la parte inferior para el fuego, que calienta el interior de ese cono de arcilla hueco, y las tortas se fijan después en las paredes inclinadas. El pan, que se cuece rápidamente, se saca después con una horquilla de mango largo.
No hay ningún testimonio explícito de que la placa de cocer se untase con un poco de aceite. Después del 900 a.C. también se cocía en hornos de hierro, que sí se untaban con aceite. Los resultados eran diferentes. Se intentaba hacer una torta fina (de 10 a 30 cm de diámetro, de acuerdo con la capacidad del horno, y muy fina, de 34 mm); las tortas se comían de inmediato. Lo que sobraba se juntaba ensartándolo en un palo. En la ceniza, sin embargo, sólo podían cocerse panecillos pequeños y siempre finos. Tampoco en la panadería se hacían panes grandes.
La torta se quebraba o se desgarraba a mano, sin que se emplease el cuchillo para partir el pan. El pan se comía untándolo con mantequilla, aceite o crema, acompañándolo con leche (agria), vino o fruta y carne.
Lo normal era que las mujeres preparasen cada día el pan necesario (“Nuestro pan de cada día dánosle hoy”). Pero en las ciudades había panaderos y panaderías, como los había en los palacios de los reyes.
Cada mañana las mujeres, de rodillas, molturaban el grano con una piedra manual sobre una piedra de moler colocada en una artesa; por lo demás, en tiempos del NT sabemos que había también piedras en forma de embudo movidas por animales de tiro. La harina se mezclaba con agua y un poco de sal formando una masa. Por lo general a esa masa de harina nueva se le añadía después una pizca de levadura.
La levadura o fermento era pasta vieja y ácida de la última cochura, que se había conservado en agua. Esa masa fermentada tiene que amasarse bien, pues sólo así le da al pan el esponjamiento adecuado y un fino sabor. La acción penetrativa de la masa fermentada la convierte en imagen de la acción que ejerce el mal ejemplo: “Guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos” (Mt 16:6); pero también lo es de la acción benéfica de la Torah y del reino de Dios (cf. Lc 13:21).
La forma de cocción del pan fue cambiando naturalmente en el curso de los dos mil años que comprende la Biblia; pero no tanto como cabría suponer. La forma más sencilla era colocar sobre la ceniza caliente la masa a la que previamente se le había dado forma, de cierta consistencia pero fina (“pan de ceniza”, “pastel de ceniza”). La cocción sobre una piedra, previamente calentada al fuego, es también sin duda una forma antiquísima; cuando la piedra estaba caliente, se retiraba el material de combustión y la piedra era una losa candente (esta forma de cocción la practican todavía hoy muchos nómadas, que calientan la piedra quemando estiércol de camello).
Por la misma época se conocía también la plancha de coser combada y hecha de barro, que parecía la espalda de una gran tortuga. Se colocaba sobre unas piedras y se calentaba por debajo; es el modelo de “hogar,” sin que los cambios posteriores hayan aportado nada esencial. Pero había también hornos que debieron ser similares a los que todavía hoy nos es dado ver en algunas aldeas orientales. Se asemejaban a un cono truncado con un agujero en la parte inferior para el fuego, que calienta el interior de ese cono de arcilla hueco, y las tortas se fijan después en las paredes inclinadas. El pan, que se cuece rápidamente, se saca después con una horquilla de mango largo.
No hay ningún testimonio explícito de que la placa de cocer se untase con un poco de aceite. Después del 900 a.C. también se cocía en hornos de hierro, que sí se untaban con aceite. Los resultados eran diferentes. Se intentaba hacer una torta fina (de 10 a 30 cm de diámetro, de acuerdo con la capacidad del horno, y muy fina, de 34 mm); las tortas se comían de inmediato. Lo que sobraba se juntaba ensartándolo en un palo. En la ceniza, sin embargo, sólo podían cocerse panecillos pequeños y siempre finos. Tampoco en la panadería se hacían panes grandes.
La torta se quebraba o se desgarraba a mano, sin que se emplease el cuchillo para partir el pan. El pan se comía untándolo con mantequilla, aceite o crema, acompañándolo con leche (agria), vino o fruta y carne.
Otro tipo de horno sencillo es una grande vasija de
tierra, en que se pone el combustible, y cuando ya la vasija está caliente,
panes se ponen sobre el exterior de ella para cocerlos.
En los tiempos bíblicos, cuando el pan se cocía
individualmente por cada familia, algunos métodos como los ya descritos fueron
probablemente usados en los hogares judíos.
Con frecuencia y en la actualidad, como en los días de
las das Escrituras, el pan se cocía ya en horno semi-público, o en horno de un
panadero público. Hay pueblos que tienen varios de tos hornos. El tipo de estos
hornos consiste en un tubo grande tierra, de como un metro de diámetro, y de
uno y medio de largo Se hunde en la tierra en medio de la barraca. Las mujeres
se turna para cocer su pan. El combustible se arroja dentro del tubo, y cuan do
éste se calienta con el fuego, y oleadas de humo y lenguas de fuego salen del
pozo, la barraca, sin chimenea, principia a aparecer como un cráter activo.
Malaquías debe haber visto un horno semejante, cuando escribió las siguientes
palabras, "He aquí, Viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios,
y todos los hacen maldad, serán estopa" (Mal. 4:1).
Otro tipo de horno oriental es una bóveda larga hecha
de piedra parecida a una media caldera de ferrocarril con pavimento de piedra,
hacia la mitad, y una tira larga y angosta a cada lado para leña. Todas las
noches se saca la ceniza, y con mucha frecuencia los niños de las familias
pobres traen un pedazo de hojalata, para llevar en ella a su casa algunas de
las brazas del fuego con las que encienden la lumbre en su casa para hacer la
cena. Oseas hace mención de "horno encendido por el hornero"
(Oseas 7:4) - Esto indica que algunas gentes traen su pan al hornero para que
se los cueza. La ciudad de Yahrushalayim tenía su calle de los panaderos en
tiempo de Jeremías (YirmeYah/Jeremías 37:21).
VERDURAS
Las dos clases de legumbres usadas en tiempos bíblicos
eran las habas y la lenteja. El profeta Yejezquel/Ezequiel menciona ambas en un
versículo (Yejezquel/Ezequiel 4:9).
Las habas se incluyeron en los artículos alimenticios
que los amigos de David le trajeron cuando él iba huyendo de Yahrushalayim, por
causa de la rebelión de Absalón (Shemuel Bet 17:28). El caso bíblico más notorio
del uso de la lenteja fue, por supuesto, cuando Esaú vendió su primogenitura
por un plato de lentejas con pan (Bereshit/Génesis 25:33 y 34).
El Dr. Thompson dice haber sido invitado a una comida
de lenteja encontrándola muy sabrosa con su "fragancia apetitosa y con mi
gusto substancioso, que para un hambriento ha de haber sido mucha tentación".
Al comer este platillo, el Dr. Thompson hizo lo que los que lo hospedaban
hacían, doblando una parte del pan para que le sirviese de cuchara,
sumergiéndola luego en el plato. El cree que Esaú sin duda usó la misma clase
de cuchara de pan al comerse el potaje de lenteja.
La dieta de los israelitas en Egipto incluía las
siguientes verduras: puerros, cebollas y ajos (Bamidbar/Números 11:15) - En la
tierra de Yisrael probablemente se usaron la mayoría de ellos. El profeta YeshaYah/Isaías
menciona "el jardín de pepinos" (YeshaYah/Isaías 1:8). También se
usaban los zapallos o calabazas, como lo sugieren los pasajes bíblicos (Jonás 4:6-10; Melajim
Bet /2 Reyes 4:39). Las legumbres que deseaban Daniel y sus compañeros para su
comida cuando estaban presos, eran probablemente verduras variadas (Daniyel 1:12). La
palabra quería decir originalmente "algo que se siembra" lo que
incluía semillas comestibles que se cocinan, tales como lentejas, babas,
chícharos, etc. Era una dieta sencilla de verduras que ellos deseaban en vez
del alimento rico y bien sazonado de la mesa del rey.
PRODUCTOS LÁCTEOS
Leche. En los tiempos bíblicos se consideraba a la leche, no
sólo como algo que se añadía al alimento al cocinarlo, sino que se consideraba
como un alimento substancioso en todas las edades niños eran alimentados con la
leche materna (YeshaYah/Isaías 28:4) - No sólo usaban la leche de vaca los
hebreos, sino también la de la oveja (Devarim/Deuteronomio 32:14), leche de
cabra (Mishlei/Proverbios 27:27), y sin duda también la de camella (Bereshit/Génesis
32:15). A la Tierra Prometida se le llamaba también "tierra que fluye
leche y miel" (Shemot/Éxodo 3:8; 13:5; Yahoshua/Josué 5:6; YirmeYah/Jeremías
11:5). Lo anterior indica que las tierras de pasto producían leche en
abundancia. La forma de leche que continuamente usan los árabes, actual mente
le llaman con una palabra leben que quiere decir "blanco -algo
semejante a lo que nosotros llamamos "requesón". Para prepararlo
ponen leche en una sopera agregándole fermento, el que principia a trabajar. La
cubren con un lienzo caliente, y luego que reposa por espacio de un día.
Entonces está listo para servirlo. A los árabes les gusta mucho. Ellos dicen de
él que "hace que un hombre enfermo se vuelva sano". Si tienen dinero
sólo para un plato, lo regular lo toman. Es casi seguro que Avraham dio de esta
leche a sus huéspedes (Bereshit/Génesis 18:8), y también Jael dio de ella a
(Jue. 4:19; 5:25).
Es a lo largo de toda la historia bíblica un alimento importante. La vida seminómada de los patriarcas y de las primeras tribus —hasta mucho tiempo después de la conquista de Kenaán— conoció tanto la leche del ganado menor como del mayor. El seminómada obtenía la leche sobre todo del ganado menor (ovejas y cabras). Pero también el Israel de tiempos de la monarquía siguió siendo en buena medida un pueblo de pastores, y siempre fue un pueblo que practicó la ganadería.
Leche y queso fueron alimentos de capital importancia. La leche se conservaba en odres, hechos con pieles de cabra cosidas; pero no sólo se guardaba en odres sino que se bebía directamente de los mismos, y en ellos se ofrecía a los huéspedes. Es probable que la leche rara vez se tomase como leche dulce, sino más bien como cuajada.
Para la preparación de la mantequilla también se utilizaba un odre de cabra. El odre lleno de leche dulce se colgaba al aire libre y se le golpeaba (como a un saco de boxeo) hasta que en la leche se formaban la pellas de mantequilla; después se vaciaba el odre y se desnataban las pellas de mantequilla. Esa forma de obtención de la mantequilla la pudo observar el autor hace unos años entre unas tribus árabes. La mantequilla así obtenida queda blanda y se extiende sobre el pan; para su conservación hay que derretirla y cocerla.
En los tiempos más antiguos no sabemos cómo se obtenía el queso. Ya en una época posterior (en tiempos de la monarquía), el requesón se sazonaba con sal sobándolo hasta que soltaba toda el agua. Se hacían después tortas en forma de pasteles o bloques en forma de pan, y se dejaban secar y madurar al aire. La idea de que esta forma de elaborar el queso sea la antiquísima y originaria hay que tomársela con calma, pues todavía hoy se encuentra extendida por el Oriente en condiciones parecidas.
En el lenguaje bíblico la leche es signo frecuentísimo de la abundancia; posteriormente fue también expresión de la abundancia de los tiempos mesiánicos. Como alimento sano la encontramos todavía en los escritos del NT (cf. 1Cor 3:1s; Heb 5:12s; 1Pe 2:2).
Es a lo largo de toda la historia bíblica un alimento importante. La vida seminómada de los patriarcas y de las primeras tribus —hasta mucho tiempo después de la conquista de Kenaán— conoció tanto la leche del ganado menor como del mayor. El seminómada obtenía la leche sobre todo del ganado menor (ovejas y cabras). Pero también el Israel de tiempos de la monarquía siguió siendo en buena medida un pueblo de pastores, y siempre fue un pueblo que practicó la ganadería.
Leche y queso fueron alimentos de capital importancia. La leche se conservaba en odres, hechos con pieles de cabra cosidas; pero no sólo se guardaba en odres sino que se bebía directamente de los mismos, y en ellos se ofrecía a los huéspedes. Es probable que la leche rara vez se tomase como leche dulce, sino más bien como cuajada.
Para la preparación de la mantequilla también se utilizaba un odre de cabra. El odre lleno de leche dulce se colgaba al aire libre y se le golpeaba (como a un saco de boxeo) hasta que en la leche se formaban la pellas de mantequilla; después se vaciaba el odre y se desnataban las pellas de mantequilla. Esa forma de obtención de la mantequilla la pudo observar el autor hace unos años entre unas tribus árabes. La mantequilla así obtenida queda blanda y se extiende sobre el pan; para su conservación hay que derretirla y cocerla.
En los tiempos más antiguos no sabemos cómo se obtenía el queso. Ya en una época posterior (en tiempos de la monarquía), el requesón se sazonaba con sal sobándolo hasta que soltaba toda el agua. Se hacían después tortas en forma de pasteles o bloques en forma de pan, y se dejaban secar y madurar al aire. La idea de que esta forma de elaborar el queso sea la antiquísima y originaria hay que tomársela con calma, pues todavía hoy se encuentra extendida por el Oriente en condiciones parecidas.
En el lenguaje bíblico la leche es signo frecuentísimo de la abundancia; posteriormente fue también expresión de la abundancia de los tiempos mesiánicos. Como alimento sano la encontramos todavía en los escritos del NT (cf. 1Cor 3:1s; Heb 5:12s; 1Pe 2:2).
Mantequilla. Generalmente están de acuerdo los eruditos de Biblia,
que en la mayoría de los casos en que la palabra "mantequilla"
aparece en nuestra traducción, no quiere decir la clase de mantequilla conocida
por los occidentales, sino más bien la palabra "requesón". Hay dos
pasajes que se refieren a la mantequilla, pero ellos lo hacen en forma
diferente de la usada por aquellas gentes que viven fuera de las tierras de
Oriente. El primer pasaje que menciona la "mantequilla de vaca"
(Devarim/Deuteronomio 32:14), el segundo pasaje se refiere al proceso de hacer
la mantequilla, "el que exprime la leche sacará manteca" (Mishlei/Proverbios
30:33). El método usado en el tiempo de Biblia es sin duda alguna el mismo que
usan los árabes el día de de hoy.
El Dr. Thompson al describir el proceso del que
resulta la mantequilla, lo hace en la forma siguiente:
¿Qué están batiendo y sacudiendo esas mujeres con tanto celo en esa grande bolsa suspendida en ese tripié? Realmente es una botella y no una bolsa, hecha de la piel de un pequeño búfalo. Está llena de leche y esa es la manera de batirla. Cuando la mantequilla está hecha, la sacan y la hierven, poniéndola luego en bolsas de cuero de cabra. En invierno parece miel, en verano parece aceite. Esa es la única clase de mantequilla que tienen en ese país".
En lo concerniente al pasaje de Proverbios 30:33, que
dice: "Ciertamente el que exprime la leche sacará manteca; y el que recio
se suena las narices, sacará sangre", el Dr. Thompson señala el hecho
de que la palabra "batir" y la palabra "sonar" son la misma
en hebreo. El dice:
"Es el batir la leche que hace la mantequilla, en la misma forma en que las mujeres aprietan y baten la leche en esa bolsa de cuero. No existe ninguna analogía entre el batir la leche y el sonar la nariz hasta que sale la sangre, pero en la operación de los nativos la comparación es casi natural y enfática".
Suero de Manteca. No se menciona en la
Biblia, pero sin duda que se usaba, porque ya se ha mencionado el proceso de
batir, como queda referido.
Queso. A los árabes de la tierra de Yisrael les gusta mucho
el queso. Siempre lo llevan consigo. Su queso es parecido a las rebanadas que
se usan en el Occidente, sólo que más gruesas y más grandes, son tan gruesas
como la mano de un hombre. Se encuentran apiladas en los mercados. El padre de
David le dio diez quesos para llevarlos al capitán del ejército (Shemuel Alef
17:18). Al rey David también le regaló algunos quesos Barsillai (2 5am. 17:29).
OTROS ALIMENTOS
Carne: cuándo se come carne, y de que clase. Por regla
general los caracteres bíblicos, como los orientales en los tiempos modernos,
no comen carne sino en ocasiones especiales. Se servía carne sólo cuando se
bacía una fiesta o se recibía a un huésped. Los ricos y reyes siempre
disfrutaban de ella. La provisión diaria de carne de casa del rey Shlomó se da
en las Escrituras. Para el menú del se mencionan cuatro clases de carnes: carne
de vaca, carne de carnero, carne de caza, y carne de aves (Melajim Alef /1
Reyes 4:23). Avraham sirvió carne de ternera a sus huéspedes (Bereshit/Génesis
18:7). Al huésped de Gedeón se le proveyó de un cabrito (Jue. 6:19) - El
pescado era un artículo muy usado como alimento en las costas de mar de
Galilea, en los día de Yahshua. Mashiaj se refirió al pescado cuando habló del
hijo que pide a su padre un pez (Luka 11:11). La Escritura implica que los
moradores de las costas vivían casi siempre alimentados de pescado.
Cómo se guisaba la carne. El
método de preparar la carne ha sido descrito así:
"Asarla en arador es quizá el método más antiguo de cocinar carne, y es menos común entre los israelitas que hervida, solo los ricos y las clases acomodadas usan la carne asada, como es costumbre el Oriente".
Cuando el pueblo traía las ofrendas, los sirvientes de
los hijos de Elí le decían: "Da carne que ase para el sacerdote, porque
no tomará de ti carne cocida, sino cruda" (1 5am. 2:15), algo que estaba mal (debían haberla tomado ya asada).
Cuando la carne cocida estaba lista para servirse, se
dividía pequeños pedazos, y se preparaba un caldo para servirlo con ella
preparado con verduras. Este caldo se usaba en días de Gedeón de YeshaYah/Isaías.
Huevos. Entre el tiempo de Elías y el tiempo de Mashiaj, se
introdujeron las aves domésticas y el uso diario de los huevos en la tierra de
Yisrael. En Antiguo Testamento hay algunas referencias a lo que pudiera ser el
huevo de una gallina, y ésta se encuentra en el libro de Job "¿Habrá
gusto en la clara del huevo?" Pero, en el texto amerita ser revisado
se traduce así: "¿Habrá gusto en el jugo de la verdolaga?"
Es dudoso que se refiere a un huevo. Pero sabemos que
el uso del huevo entre los galileos en derredor del lago, era muy común en
tiempos de Mashiaj, porque Yahshua habla de un hijo que pide un huevo a su
padre (Luka 11:12).
Miel. Elohim prometió a Yisrael "una tierra que
fluye leche y miel" (Shemot/Éxodo 3:8; 13:5; Yahoshua/Josué 5:6; YirmeYah/Jeremías
11:15). Las innumerables referencias a la miel o al panal en la Palabra de Elohim,
son pruebas de que en la tierra de Yisrael abundaban los productos de las
abejas. Sin duda que los judíos cuidaban las abejas para que produjeran miel.
Así muchas de las citas bíblicas indican que la miel silvestre era muy común.
Los lugares favoritos para cazar las abejas eran las cavidades de los árboles,
en donde Jonatán descubrió algo de miel y comió de ella (Shemuel Alef
14:25-27), en los agujeros de las rocas, de donde con frecuencia era extraída (Tehillim/Salmos
81:16); y algunas veces en los cuerpos secos de los animales, como cuando
Sansón comió del cuerpo de un león muerto por él (Jue. 14:8, 9).
Los libros poéticos de la Biblia hebrea abundan en
comparaciones de la miel. Los juicios de la Palabra de Elohim son comparados a
ella (Tehillim/Salmos 19:10). Palabras placenteras semejantes a ella (Mishlei/Proverbios
16:24), y las novias en los Cantares de Shlomó hablan de la miel (Cant. 4:11;
5:1).
En los tiempos del Nuevo Testamento Juan el Bautista
se alimentaba con langostas y miel silvestre allá en el desierto (MattitYah
3:4). Y cuando Yahshua quiso probar a sus discípulos que su cuerpo resucitado
era un cuerpo real, pidió alimento y le dieron parte de un pescado asado, con
miel (Luka 24:41-43).
El Dr. Thompson relata que "en las grietas de un
precipicio sobresaliente en Wady el Kurn los enjambres de abejas han
hecho su hogar. Se bajó a un hombre con cuerdas sobre las rocas, bien protegido
de un ataque de las abejas, y pudo extraer una gran cantidad de miel. Este
incidente es reminiscente de la expresión de Moshe en su canto de despedida: "E
hizo que chupase miel de la peña" (Devarim/Deuteronomio 32:13).
En los tiempos bíblicos fue el edulcorante normal, toda vez que el azúcar no se conocía aún. De ahí que se emplease la palabra miel como metáfora de la dulzura: “Dulce como la miel” (cf. Sal 19:11).
No sabemos con certeza cuándo empezaron a criarse las abejas en el Próximo Oriente; muchos historiadores suponen que hasta aproximadamente el 300 a.C. sólo se cosechaba miel de abejas silvestres, que ponían sus panales sobre todo en los troncos huecos y en las hendiduras de las rocas.
En Kenaán la miel era tenida por alimento de los dioses, y, por ende, como ofrenda sacrificial; por eso en Israel se prohibió como ofrenda normal, mientras que se empleaba en el sacrificio de la cosecha mielera (ofrenda de las primicias).
No siempre que se habla de “miel” hay que entenderla como miel de abejas. La palabra se utilizó más tarde para indicar el zumo espeso de las frutas (especialmente el zumo de las uvas y de los dátiles).
Sal. Es una especia de capital importancia. Y fue desde luego uno de los pocos bienes de los que no padeció necesidad el Israel asentado en la tierra de Canaán. Del mar Muerto se obtenía la sal en cantidades industriales. Esa “sal sodomítica” era singularmente fuerte, y era la sal específica de los sacrificios. La sal sodomítica era “una sal que no descansaba,” porque el mar Muerto la proporcionaba de continuo — incluidos los sábados — mediante la evaporación.
La sal tenía muchos usos, y no sólo como condimento: un grano de pimienta y de sal se echaba en la boca contra el dolor de muelas; y una presa de sal se ponía en la llama de la lámpara para hacer más clara la luz; el recién nacido era frotado con sal (cf. Ez 16:4). Pero la sal se empleaba sobre todo para las conservas.
El efecto conservativo convertía a la sal en símbolo de la duración y permanencia. Por eso se tomaba sal en mutua compañía para concluir y cerrar un 'pacto de sal'. Pero era sobre todo en el culto sacrificial en el que la sal jugaba un papel destacado, especialmente en el culto del templo.
En los saladeros del atrio interior del templo herodiano se salaban las pieles de los animales desollados para el sacrificio, pieles que pertenecían a los sacerdotes; lo cual tenía una finalidad puramente práctica. Como obedecía a un motivo exclusivamente práctico el que la rampa de la cara sur del altar de los sacrificios estuviera sembrada de sal: era simplemente para que los sacerdotes no resbalasen. Pero en la rampa se salaban también los sacrificios, tanto la ofrenda del pan como las libaciones, las ofrendas de manjares como los holocaustos y el incienso. Tales ofrendas, en alabanza y acción de gracias al Elohim de la alianza, eran saladas para expresar así la duración de la alianza establecida: "Sazonarás con sal toda ofrenda de comida tuya; no omitirás de tu ofrenda de comida la sal de tu alianza con Elohim; con toda ofrenda tuya debes ofrecer sal". Levítico 2:13
La sal era también una imagen de la desolación. Las regiones expuestas al viento salitroso del mar Muerto eran estériles. Esa falta de fertilidad se consideraba una consecuencia de la maldición de Yahweh. De ahí que la sal fuera también símbolo de maldición. Sobre una ciudad destruida se sembraba sal, para que fuese maldita (cf. Jue 9:45).
La sal conservativa conservaba también la maldición.
FRUTAS
Olivas y aceite de oliva. La
oliva se usa mucho en escabeche pero la mayor parte de la cosecha se usa para
fabricar el aceite de oliva. En el Oriente, el aceite de oliva toma el lugar de
la mantequilla, y es usado para cocinar. Un examen de las Escrituras indicará
lo importante que era un alimento cocinado con aceite de oliva. La viuda que
alimentó a Elías le dijo: "Que no tengo ni un pan cocido, que solamente
un puñado de harina tengo en la tinaja, y poco de aceite en una botija"
(Melajim Alef /1 Reyes 17:12). Ella había dependido grandemente en el pan y
aceite para su alimento, pero la existencia de ambos estaban terminándose. El
milagro de Elías hizo multiplicación del sustento "Y la tinaja de la
harina no escasearan no menguó la botija del aceite, conforme a la palabra de Yahweh
que había dicho por Elías" (Melajim Alef /1 Reyes 17:16). La ofrenda
de grano de la ley mosaica requería harina fina sin levadura, mezclada con
aceite, azada en un sartén (Vayikra/Levítico 2:5). Y el profeta Yejezquel/Ezequiel,
al relatar a Yahrushalayim todas las bendiciones anteriores de Yahweh, le
decía: "Comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite" (Yejezquel/Ezequiel
16:13).
Se obtiene de las aceitunas, el fruto del olivo. Éste es un árbol típico de toda Palestina. De ahí que su fruto jugase un papel importante en la alimentación y también en el ritual de los israelitas. Las aceitunas maduran a finales de septiembre, de modo que su recolección hay que situarla en la época de la fiesta de Tabernáculos. Como antigua fiesta de recolección, esa fiesta era también una fiesta de la cosecha de las aceitunas. Éstas, cogidas a mano o vareadas del árbol, se trituraban en un lagar (mortero, almazara), lo más fresco posible, y se almacenaban en cestos, que hacían de cedazo. De ellos fluía el aceite considerado de máxima calidad. Después se prensaba el resto, fluyendo el aceite a través del cesto-cedazo; éste se consideraba un aceite de segunda clase. El aceite se conservaba en tinajas.
Como alimento se tomaban también las aceitunas verdes, sazonándolas un poco o conservándolas en salmuera; las aceitunas negras, y ya plenamente maduras, se conservaban también en aceite. El pan se impregnaba muchas veces en aceite, sobre todo en las regiones en las que escaseaba la ganadería y faltaba la mantequilla; y el aceite se empleaba también para los guisos y asados, para los pasteles y la pesca.
Entre las provisiones de viaje entraba el aceite como acompañamiento del pan. Se llevaba en una botella plana de arcilla, parecida a nuestras cantimploras, y antes de la comida se derramaba una cierta cantidad en el plato que acompañaba a la cantimplora, pudiendo así mojar el pan seco. En su parábola del buen samaritano Yahshua pudo dar por supuesto que el hombre llevaba consigo aceite para el viaje.
Para la unción corporal ya los egipcios utilizaban el aceite, uso que las tribus hebreas debieron de conocer también en Egipto. En tiempos de Yahshua la unción con aceite era tan habitual que los doctores de la Ley la permitían hasta en sábado, por considerarla parte integrante del aseo personal cotidiano. En el tratamiento de las heridas se empleaba el aceite, a fin de mantener flexible la carne llagada.
Entre los cananeos el olivo era un árbol sagrado, dedicado a los dioses. El aceite de oliva se empleaba como ofrenda de libación, como puede certificarlo todavía la capa oleosa de las piedras del altar encontradas en el lugar alto de Nahariyah, al norte del actual Estado de Israel. Entre ellos el aceite de oliva se empleaba para la unción de los sacerdotes y de los reyes.
Los israelitas, aunque no consideraban el olivo como un árbol sagrado, sí utilizaban el aceite para sus ritos. De ello hay noticias abundantes en la Biblia. Sin entrar aquí en la compleja distinción de por qué acto de ordenamiento del culto se convirtió el aceite en material cultual, ni en qué estrato tradicional se nos transmitieron los distintos datos, podemos reconocer que en todas las épocas tuvo el aceite un valor simbólico. Así, por ejemplo, Yaakov ungió en Bet-El la piedra que erigió en un lugar sagrado; esa unción con aceite la relata el libro del Génesis.
Tomarás el aceite de la unción y ungirás la Morada y todo lo que hay en ella para consagrarla con todos sus utensilios, para que sean santos. Luego unge el altar de la ofrenda quemada y todos sus utensilios para consagrar el altar, para que el altar sea santísimo. Y unge la fuente y su base para consagrarla. Shemot/Éxodo 40:9-11, y de modo parecido Vayikra/Levítico 8:1012
En el templo ardía el aceite en el candelabro de siete brazos, la menorah, cosa que se atribuye también como algo evidente a la época de la tienda sagrada.
En la historia de la elección de David para rey, Samuel lo unge con el aceite que llevaba en un cuerno (1Sam 15:13). También Saúl había sido ungido con aceite, y cuando ruega a su escudero que lo mate, éste rechaza la propuesta diciéndole: ¡Pero Yahweh me libre de ponerle una mano encima al ungido de Yahweh! (1Sam 26:11).
La unción del aceite protegía al ungido contra los ataques enemigos. Le hacía especialmente grato a Elohim y así lo ponía bajo su especial protección. El aceite se convertía de ese modo en signo de inviolabilidad y de paz.
Higos. En los tiempos del Antiguo Testamento esta fruta muy
común, especialmente se usaban los higos secos. Abigail llevó doscientas pastas
de higos a David (Shemuel Alef 25:18). Una pasta de higos también le fue dada
al egipcio para revivirlo (Shemuel Alef 30:12). A David también le llevaron
pasitas de higo cuando estaba en Hebrón, en tiempos del gran regocijo (Dibrey ha Yamim Alef/1 Crónicas 12:40).
Tiene su entorno propio en el ámbito del Mediterráneo oriental; es árbol que da dos cosechas al año (higos de primavera e higos de verano). El higo fresco tiene un sabor algo flojo y dulce, al que pronto nos habituamos. Como los higos maduran casi a lo largo de todo el verano (desde mayo a octubre), en sus países de origen constituyen un alimento habitual y cotidiano, principalmente para la población campesina. Así también los exploradores de Kenaán (Núm 13:23) pudieron demostrar con los higos las buenas condiciones alimentarias del país. Y cuando “cada uno se sentaba a la sombra de su parra y de su higuera” (1Re 5:5), es que había paz y bienestar para todos.
El higo es alimenticio y tiene muchos usos tanto fresco como seco. El “pan de higo” está formado por higos frescos, que se amasan formando una torta que después se deja secar al aire. Apósitos de pan de higo se utilizaban (y siguen utilizándose todavía hoy en el Oriente) como emplastos para las llagas. Con el líquido de los higos secos se hacía una cerveza de higos.
Tiene su entorno propio en el ámbito del Mediterráneo oriental; es árbol que da dos cosechas al año (higos de primavera e higos de verano). El higo fresco tiene un sabor algo flojo y dulce, al que pronto nos habituamos. Como los higos maduran casi a lo largo de todo el verano (desde mayo a octubre), en sus países de origen constituyen un alimento habitual y cotidiano, principalmente para la población campesina. Así también los exploradores de Kenaán (Núm 13:23) pudieron demostrar con los higos las buenas condiciones alimentarias del país. Y cuando “cada uno se sentaba a la sombra de su parra y de su higuera” (1Re 5:5), es que había paz y bienestar para todos.
El higo es alimenticio y tiene muchos usos tanto fresco como seco. El “pan de higo” está formado por higos frescos, que se amasan formando una torta que después se deja secar al aire. Apósitos de pan de higo se utilizaban (y siguen utilizándose todavía hoy en el Oriente) como emplastos para las llagas. Con el líquido de los higos secos se hacía una cerveza de higos.
Uvas y pasas. Durante los meses de septiembre y octubre, primeras
uvas maduras se comen con pan como uno de los principales alimentos. Deben
haberse cosechado muy buenas uvas en Kenaan porque dos de los espías trajeron
grandes racimos de uvas llevando dos en un palo, los que encontraron en el
Valle de Escol (Bamidbar/Números 13:24). Cuando los judíos vivieron en la
tierra de Yisrael, las pasas eran de gran consumo. Abigail dio a David cien
hilos de pasas (Shemuel Alef 25:18). También le fueron traídas a David pasas
cuando estaba en Hebrón (Dibrey ha Yamim Alef/1 Crónicas 12:40, y otra vez cuando huía de Absalón,
recibió gran cantidad de ellas (Shemuel Bet 16:1).
Se cultivó en todas las regiones de Palestina durante la época bíblica, y los libros sagrados certifican una y otra vez su cultivo. Había viñedos en la llanura y en las laderas de las montañas. Las viñas se rodeaban con una cerca o un muro para protegerlas de los jabalíes y los chacales. En las colinas, se preparaban terrazas mediante taludes para sujetar la tierra y evitar que se la llevasen los chaparrones violentos. Para la época en que maduraban las uvas se levantaba en las viñas una atalaya. Pero durante la vendimia, en agosto-septiembre, se habitaba en tiendas dentro de la misma viña, donde por lo general se pisaban las uvas de inmediato en una artesa excavada en la roca. A menudo la vendimia se prolongaba hasta octubre.
Las uvas rojas se pisaban en el lagar; sólo en los últimos siglos anteriores al cristianismo hubo también ocasionalmente lagares de vigas, parecidos a las almazaras de aceite. El mosto se guardaba en odres, o pieles de cabra cosidas, o en cántaras. Tras la fermentación el vino se guardaba en tinajas. El vino formaba parte de todas las comidas festivas, y por supuesto de todas las bodas. Se le rebajaba con agua y a menudo se le adobaba con especias. Especial preferencia gozaba el adobo con miel, que lo convertía en "vino dulce" (Act 2:13). Para hacerlo al mismo tiempo más fuerte se mezclaba con una buena presa de pimienta. Pero había otras especias para la mezcla. También se bebía mucho el vino con hierba de ajenjo; era el "vino amargo". Un sabor totalmente especial era, además, el del "vino ahumado", que era el vino cuyas uvas había madurado por la acción del humo caliente. Entre los cometidos del repostero entraba también el de preparar la mezcla adecuada de las especias.
La viña es ya un símbolo del pueblo de Israel en la canción de vendimia del profeta Isaías (5:17). Con toda seguridad hay que suponer que la parábola de Yahshua sobre el dueño de la viña (cf. Mt 20:116) está inspirada en ese simbolismo.
En el culto, el vino se empleaba en el sacrificio diario de libación, que iba unido al holocausto; así se explica también que el vino formase parte de las cosas buenas y del alimento cotidiano.
Se cultivó en todas las regiones de Palestina durante la época bíblica, y los libros sagrados certifican una y otra vez su cultivo. Había viñedos en la llanura y en las laderas de las montañas. Las viñas se rodeaban con una cerca o un muro para protegerlas de los jabalíes y los chacales. En las colinas, se preparaban terrazas mediante taludes para sujetar la tierra y evitar que se la llevasen los chaparrones violentos. Para la época en que maduraban las uvas se levantaba en las viñas una atalaya. Pero durante la vendimia, en agosto-septiembre, se habitaba en tiendas dentro de la misma viña, donde por lo general se pisaban las uvas de inmediato en una artesa excavada en la roca. A menudo la vendimia se prolongaba hasta octubre.
Las uvas rojas se pisaban en el lagar; sólo en los últimos siglos anteriores al cristianismo hubo también ocasionalmente lagares de vigas, parecidos a las almazaras de aceite. El mosto se guardaba en odres, o pieles de cabra cosidas, o en cántaras. Tras la fermentación el vino se guardaba en tinajas. El vino formaba parte de todas las comidas festivas, y por supuesto de todas las bodas. Se le rebajaba con agua y a menudo se le adobaba con especias. Especial preferencia gozaba el adobo con miel, que lo convertía en "vino dulce" (Act 2:13). Para hacerlo al mismo tiempo más fuerte se mezclaba con una buena presa de pimienta. Pero había otras especias para la mezcla. También se bebía mucho el vino con hierba de ajenjo; era el "vino amargo". Un sabor totalmente especial era, además, el del "vino ahumado", que era el vino cuyas uvas había madurado por la acción del humo caliente. Entre los cometidos del repostero entraba también el de preparar la mezcla adecuada de las especias.
La viña es ya un símbolo del pueblo de Israel en la canción de vendimia del profeta Isaías (5:17). Con toda seguridad hay que suponer que la parábola de Yahshua sobre el dueño de la viña (cf. Mt 20:116) está inspirada en ese simbolismo.
En el culto, el vino se empleaba en el sacrificio diario de libación, que iba unido al holocausto; así se explica también que el vino formase parte de las cosas buenas y del alimento cotidiano.
Granadas. Hay en la tierra de la tierra de Yisrael algunas
variedades de granadas dulces y amargas. El jugo de la variedad de granadas
amargas se usa en lugar de los limones cuando éstos están escasos. La granada
era grandemente estimada como fruta en los primitivos tiempos bíblicos, pues
fue mencionada por Moshe como una de las excelencias de la Tierra Prometida (Devarim/Deuteronomio
8:8). El Cantar de los Cantares hace mención de los frutos del granado, de
árboles, y de vino adobado con su jugo (Cant. 4:13, 6.11, 7.12, 8.2).
Son los frutos del granado (púnica granatum). Es un arbusto o árbol enano, que crece sobre todo en Oriente. Propiamente es un arbusto de bayas, aunque sus frutos pueden alcanzar el tamaño de una gruesa manzana, teniendo también aspecto de manzanas. La corteza es correosa, pero envuelve una película suave interior, en cuyo cuajado agridulce se enmarcan las numerosas semillas. La pulpa apaga la sed, pero su masticación resulta difícil al que no está habituado por la cantidad de granitos que hay que escupir.
La granada era la ofrenda preferida entre los regalos de boda, porque con sus numerosas semillas era un símbolo de la fecundidad. Las tribus israelitas que emigraron a Kenaán conocían las granadas de Egipto, y es probable que los exploradores llevasen consigo el fruto como prueba de la fertilidad del país (Núm 13:23).
Dátiles. No tuvieron en Palestina tanta importancia como los higos, aunque la palmera a partir de su año vigésimo puede dar anualmente de 200 a 300 kg de fruto. Pero los dátiles sólo maduraban en la gran fosa de dirección nortesur con su clima tropical, y muy especialmente en Jericó, la ciudad de las palmeras. Para aumentar el volumen de la cosecha, se procedía a una polinización artificial suplementaria (desde aproximadamente el 400 a.C.). Y ello porque entre veinte o treinta árboles femeninos sólo suele haber uno masculino.
La importancia de los dátiles para la alimentación se debe sobre todo a su conservación natural, pues dada la abundancia de azúcar que poseen (el 36 por ciento) el “pan de dátiles” puede conservarse sin más durante años. El jugo de los dátiles frescos proporciona la “miel datilera.”
El árbol, por el contrario, la palma datilera, tenía una importancia incomparablemente mayor que todos los otros árboles del país. En efecto, el árbol adulto alcanza una altura media de 20 m, siendo la madera de árbol tan imponente la de mayor importancia para la construcción.
En la copa cada palma produce anualmente de cincuenta a sesenta hojas, que alcanzan hasta tres metros de longitud. Esas “ramas de palma” servían como material para techos. Las panículas de las hojas se utilizaban para trenzar cestos y cercados, mientras que las fibras servían para el tejido de esteras y el cosido de las velas.
La importancia de la palma datilera —aunque no la importancia de los dátiles como alimento— se colige también por la utilización de su imagen. Las paredes del templo de Salomón estaban decoradas con palmas; tal vez por su fecundidad, tal vez también porque la palma datilera estaba en Kenaán dedicada a los dioses; y así servía de adorno en el templo de Yahweh. En las monedas judías aparece frecuentemente el dátil como símbolo de Judea (cf. infra).
En el NT el ramo de palma es signo de victoria: en la entrada de Yahshua en Yahrushalayim (Jn 12:13) y en Ap 7:9. Esa utilización como signo de victoria parece deberse a influencia griega.
Sicomoros. Se mencionan repetidas veces en la Biblia. El profeta Amos se autocalificaba de criador de sicomoros, y en Luka 19 se cuenta que Zaqueo se subió a un sicomoro para poder ver pasar a Jesús. El árbol del sicomoro crece preferentemente en las tierras bajas, por ejemplo, en la región de Jericó y en la costa; probablemente fue introducido en Kenaán durante el período egipcio de Palestina (entre 1550 y 1225 a.C.), habiendo sido transplantado desde el país del Nilo.
Los frutos del sicomoro, que crece en forma de arbusto, sólo tienen buen sabor cuando se raja un poco cada uno de tales frutos y se le deja que madure algo más a los “higos de asno". Si el profeta Amos se llamaba criador de sicómoros, también podría entenderse esa “cría” como el trabajo de incisión que requería la buena maduración del fruto. Así como el trabajo de hacer comestible el fruto del sicómoro resultaba pesado, el trepar al árbol resultaba de lo más fácil. El tronco grueso, y por lo general cubierto de abundantes ramas ya desde el mismo suelo, y cuya densa y esponjosa copa (como en un arbusto) empieza casi desde las mismas raíces, ofrecía agarraderos por doquier para poder encaramarse arriba.
_________________________________________________________________________
FUENTES CONSULTADAS:
Las Escrituras
"Usos y Costumbres de las Tierras Bíblicas", de Fred H. Wight
"Usos y Costumbres de las Tierras Bíblicas", de Fred H. Wight
Muchos más que han sido lectura durante el camino y que hoy no recuerdo específicamente por nombre
_________________________________________________________________________
Publicado por: Anunciadora de Sión

SOY CREYENTE EN YAHSHUA
________________________________________________________________________







No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Esta página no pretende convencer a nadie de nada ni desea ser convencida. Si no está de acuerdo con lo que aquí se expone, puede seguir su camino pero no entrar en debates, Yahweh bendiga a todos los que lo buscan de verdad.